Un año sabático es un año que te regalas a ti mismo alejándote de tu trabajo, estudios o rutina diaria por un tiempo, para hacer otras cosas que te gustan y que revertirán positivamente en tu vida y tu futuro, tales como:

  • Dedicar tiempo a tu crecimiento personal
  • Reflexionar acerca de qué cambios necesitas o qué puedes hacer con tu vida
  • Dedicarte a actividades que te gustan y para las cuales en tu vida cotidiana no tienes tiempo
  • Viajar y conocer mundo
  • Reinventarte tanto a nivel personal como profesional
  • Dejar de vivir una vida rutinaria para conocerte a ti mismo en otras facetas

Lo que tú hagas durante tu año sabático es asunto tuyo, pero insisto mucho en que le des a tu año sabático un enfoque de crecimiento personal.

¿Por qué? Pues porque corres el riesgo de irte, pasar un año increíble, conocer un montón de gente y ver un montón de lugares super cool, pero volver “con las manos vacías”, al mismo lugar y la misma rutina de siempre.

Si no vuelves habiendo hecho un proceso de transformación interior, no dudes que tu vida seguirá siendo la misma de antes.

La clave está en que te preguntes: ¿Qué quiero yo? ¿Cuál es mi prioridad nº1? ¿Cuál es el cambio de vida con el que sueño?

La mayoría de personas deciden emplear ese año sabático para irse a viajar

No tienes que irte de viaje y no tienes que irte a Asia, si ese no es tu gran deseo. Hay mil opciones, con y sin viaje, todas ellas totalmente válidas. Tú tienes que descubrir cuál es la tuya.

Aquí te hago algunas propuestas de actividades a las que podrías dedicarte durante tu año sabático:

  • Profundizar en tu crecimiento personal (leyendo libros, dedicando tiempo a la meditación, asistiendo a seminarios y conferencias, escribiendo un diario personal…)
  • Replantearte tu futuro profesional (decidir si quieres dejar tu trabajo o no, si quieres seguir dedicándote a lo mismo pero en otra empresa o lugar, si te gusta el sector al que te dedicas pero quieres hacer un cambio de trabajo, plantearte la opción de emprender tu propio negocio…)
  • Hacer un voluntariado internacional o en tu ciudad.
  • Escribir un libro
  • Pasar una temporada en otra ciudad
  • Disfrutar de una beca de estudios
  • Dedicar tiempo a algo que te gusta, por ejemplo, las manualidades, el arte, la música…
  • Descansar, cuidar de tu salud, hacer deporte…

 

[do_widget id=custom_html-12]

Sea cuál sea el plan que elijas para tu año sabático, esto te permitirá darte tiempo para hacer realidad todos esos sueños que tienes desde pequeño y hacer cambios importantes en tu vida para que te lleven hacia la libertad y felicidad que mereces.

Aunque la mayoría de la gente que se toma un año sabático lo hace antes de empezar la universidad, yo pienso que deberías tomártelo en el momento en que así lo sientas, sin importar tu edad o estado profesional.

Lo importante es vivir una vida diferente, aunque sea sólo por un tiempo.

Es imprescindible desintoxicarte de todas esas creencias limitantes que siempre te han dicho desde pequeño para que no te conviertas en un borrego más y hagas lo que todo el mundo hace sin cuestionarte el porqué.

Aclarar también que un año sabático no tiene que ser necesariamente un año.

Tu “año sabático” puede durar 9 meses, medio año, 3 meses o 2 años, y en todos los casos estoy segura de que marcará un antes y un después.

En mi opinión, recomiendo que cuanto más tiempo estés fuera, mejor. Tendrás tiempo para cuestionarte más cosas y los cambios serán más profundos si te vas un año que si te vas tres meses.

Pero ante la tesitura de no irte, o irte poco tiempo, sin duda… ¡vete!

Un año sabático es el momento perfecto para aclarar la mente y decidir cuestiones que pueden definir nuestras vidas. Y es que el stress puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza cuando se trata de trazar objetivos.

Para muchos, tomarse este año implica perder el tiempo y detener el progreso; sin embargo,

¿cuántas veces nos hemos preguntado si lo que estamos haciendo es en realidad lo que deseamos?

Ahora bien, ¿Cómo saber si necesitas realmente tomarte un año sabático?

Como has podido ver, tomarse un año sabático tiene varios beneficios y puede marcar un antes y un después en tu vida.

Sin embargo, puede que todavía no estés seguro de si es lo que necesitas en tu situación actual.

Para saberlo, la primera pregunta que tienes que hacerte cuando empiezas a plantearte si eso de un año sabático es una buena opción para ti o no, es la siguiente:

¿deseas tomarte un año sabático con toda tu alma?

Si tu respuesta es “sí”, entonces, sin duda alguna, será una buena opción para ti porque por los motivos que sea hay algo en tu interior que te está llamando profundamente para vivir esa experiencia.

Y puedes tener por seguro que durante la misma aprenderás muchas cosas importantes para tu desarrollo personal.

Pero, además, un año sabático es una buena opción para ti si…

  • Quieres vivir experiencias nuevas y sientes que tu vida cotidiana no te lo permite.
  • Tu trabajo no te llena, no te ves trabajando de lo mismo hasta que te jubiles y necesitas reinventarte profesionalmente.
  • Sientes que te has instalado en una rutina de vida y lo odias
  • Te encanta viajar, pero no tienes tiempo de viajar tanto como quisieras
  • Sientes que te gustaría hacer mil cosas y tienes mil proyectos, pero los aplazas una y otra vez porque nunca tienes tiempo para ello.
  • Tienes ganas de conocerte más a ti mismo y estás dispuesto a ir hacia adentro.
  • Estás harto/a con la sociedad, no te identificas con lo que hay a tu alrededor y necesitas hacer cambios en tu vida, pero aún no sabes por dónde empezar.
  • Has acabado los estudios secundarios y no tienes claro qué estudiar o si quieres ir a la universidad.
  • Sientes que tu familia, tu pareja o tus amigos te influencian demasiado en el camino que ellos quieren que sigas y quieres darte un tiempo a ti mismo para auto-conocerte, fortalecerte interiormente y encontrar el tuyo propio.

Como puedes ver, un año sabático es algo muy necesario para la mayoría de personas, y no me cabe la menor duda de que si finalmente decides tomártelo, a ti también te irá excelente.

Ahora dime, ¿En qué enfocarías tu año sabático?

Categorías: Blog

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *